El sueño en la conducción de un coche

El sueño es un factor de riesgo tan grave como la ingestión de bebidas alcohólicas en dosis elevadas. Se ha demostrado que después de 17 a 19 horas de vigilia, los rendimientos en la conducción son iguales o peores a los que se observan con concentraciones de alcohol en sangre de hasta 0,5 g/l, incluso el doble, después de 20 a 25 horas sin dormir.

La privación aguda del sueño da lugar a una percepción anormal de las cosas, cálculo erróneo de las distancias, movimientos bruscos.

Diversos estudios indican que puede resultar beneficioso hacer una siesta después de un largo tiempo de vigilia o de insomnio: una siesta corta, de unos 15 minutos a media tarde, resultaría suficiente tras una restricción del sueño la noche anterior. Por otro lado la cafeína no evita la aparición de microsueños, solo logra una mejoría de cuatro o cinco segundos.

La madrugada y después del mediodía (de 3 a 5 horas) son los momentos más propensos a quedarse dormido al volante. Son dos horarios pico en los que desciende significativamente el nivel de alerta y coinciden con un descenso de la temperatura corporal.

Las personas que realizan largos desplazamientos durante la noche deben prestar especial atención, iniciar el viaje luego de descansar adecuadamente y preferiblemente con un acompañante despierto, pues conducir mientras los pasajeros duermen incita también al conductor.

Según un estudio de la Universidad de Zaragoza, consumir chicle o algún tipo de caramelo contribuye a mejorar las capacidades de atención y percepción debido a que despierta los sentidos.

Fuente: Arpsura
Foto: Noticias.coches


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